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Fairview.- Durante cinco años, Leo Chamale le enviaba dos veces por mes dinero a su familia en Guatemala. Ahora sus visitas a la agencia desde donde hacía los giros tienen otro propósito: buscar parte del dinero que había acumulado, que su familia le envía de vuelta.
“No trabajo desde hace cinco meses y ya van dos meses en los que no pago el alquiler. Por eso les pedí que me enviasen 1,500 dólares”, declaró Chamale. “Mi madre me dijo, ‘ es mucho dinero!’”.
En medio de la recesión, las agencias de giros reportan un descenso en las remesas que los inmigrantes envían a sus países y revelan asimismo un nuevo fenómeno: muchos de los que antes enviaban dinero a casa ahora piden auxilio económico a sus parientes. “Nunca se había dado esto”, afirmó Marlen Miranda, gerente de Peerless Travel, agencia de viajes de Fairview, Nueva Jersey, que ofrece un servicio de transferencias de dinero.
“Una o dos personas podían recibir dinero por alguna situación especial, pero no esta cantidad de gente de ahora”.
Miranda dice que en la actualidad unas 75 personas usan sus servicios de giros, comparado con las 200 de antes. Y de esas, 20 van a recibir dinero, no a girarlo.
“No les pueden enviar demasiado, porque las economías de sus países también están mal”, expresó Miranda. “A veces reciben apenas 20 dólares”.
ESTADÍSTICAS SOBRE LA REPÚBLICA DOMINICANA
El economista del Banco Mundial Dilip Ratha declaró que no hay forma de calcular la cantidad de dinero que los inmigrantes que viven en Estados Unidos reciben de sus países. Pero al analizar los depósitos de divisas extranjeras en la República Dominicana, México y la India entre febrero del 2008 y enero del 2009, Ratha comprobó que los ciudadanos de esos países que emigraron habían estado recurriendo al dinero de sus cuentas de ahorro con más frecuencia a medida que se agravaba la recesión en Estados Unidos.
Los depósitos en divisas extranjeras bajaron un 7% en la República Dominicana, un 12% en la India y un 6% en México en 12 meses, expresó Ratha.
El experto, no obstante, se abstuvo de hacer cálculos estadísticos sobre los 3.500 millones de dólares que enviaron a casa los dominicanos, los 26.000 millones de los mexicanos y los 45.000 millones de los indios. El súbito aumento en la cantidad de dinero que regresa refleja un período de transición que difícilmente dure mucho, según Ratha.









