Asesinato de las hermanas Mirabal fue el inicio del “fin”

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Néstor Medrano/listindiario.com

SANTO DOMINGO.- El asesinato de las hermanas Minerva, Patria y María Teresa Mirabal, un día como hoy hace 48 años, mientras regresaban de visitar a Manuel Aurelio Tavárez Justo y Leandro Guzmán, en la prisión de Puerto Plata, marcó una de las fases primordiales del declive de la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo Molina.

Este hecho, bajo el mandato del jefe del Servicio de Inteligencia Militar (SIM), en la región del Cibao, Alicinio Peña Rivera, se sumó al atentado en contra del presidente demócrata de Venezuela, Rómulo Betancourt, que había sido organizado por el jefe del SIM, Johnny Abbes García y que conllevó la repulsa de la comunidad internacional.

Junto a la hermanas Mirabal pereció ese día el chofer Rufino de la Cruz, luego de haber arriesgado su vida y conociendo de las amenazas que se cernían sobre ellas. Como un recordatorio de lo que significó el deleznable asesinato contra tres mujeres que habían enfrentado con honor los embates de la dictadura, la Asamblea de la Organización de las Naciones Unidas declaró el 25 de noviembre como el Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer.

Minerva, María Teresa y Patria habían crecido en su hogar materno de la sección de Ojo de Agua, en lo que hoy se conoce como la provincia Harmanas Mirabal, y sus estudios secundarios fueron realizados en el Colegio Inmaculada Concepción de La Vega.

El padre, don Enrique Mirabal, era uno de los comerciantes más prósperos de la región, pero los hechos en los que se había vinculado Minerva y posteriormente María Teresa y Patria y otras razones que todavía hoy son motivo de debate, lo llevaron a la bancarrota, cuando la presión y el hostigamiento ejercidos por el tirano Trujillo, con amenazas a suplidores, proveedores y otros comerciantes, obligaron a cerrar sus puertas y sus contactos al hombre que vio desmejorar su salud y luego morir tras los padecimientos de los que no pudo recuperarse.

El día que las hermanas fueron interceptadas por los esbirros del SIM a la altura del lugar conocido como La Cumbre, donde Trujillo tenía una casa de veraneo, y las mataron a palos, puñaladas y golpes contundentes, según las reseñas sobre el hecho, un automóvil Austin bloqueó parte del camino y las mujeres fueron conducidas violentamente hacia el vehículo, antes de que por poco Rufino de la Cruz se estrellara contra el Austin.

Según las narraciones, Patria logró zafarse de uno de los captores y gritó a un grupo de hombres que en ese momento cruzaban en un camión: “Díganle a la familia Mirabal, de Salcedo, que los caliés van a matarnos”.

Patria Mercedes Mirabal había nacido el 27 de febrero de 1924; Minerva, el 12 de marzo de 1926, y María Teresa, el 15 de octubre de 1936. Desde su juventud se habían opuesto con fervor a la dictadura del Rafael Leonidas Trujillo, el hombre que se apoderó del destino del país desde el 1930 hasta el 1961.

Las hermanas Mirabal eran cuatro, pero una de ellas, Bélgica Adela “Dedé”, sobrevivió, porque nunca participó en los hechos de los que la mecha inicial había sido Minerva, con fuertes convicciones democráticas, que incrementaron cuando conoció a Manuel Aurelio Tavárez Justo. Ambos tenían la misma pasión por la carrera de Derecho, la que hicieron en la entonces Universidad de Santo Domingo y el mismo deseo por ver descabezado el régimen de opresión.

Antes de morir, Las Mariposas, como se conocían en clave y cuyo sobrenombre luego fuera escogido por la novelista domínico- americana Julia Álvarez, para escribir su libro, fueron encarceladas en distintas oportunidades.

El asesinato de las tres jóvenes indignó a diversos sectores y tuvo repercusión en la comunidad internacional, lo que, según los entendidos marcó el inicio del fin de la Era de Trujillo.

14 DE JUNIO
El mayor vínculo que afectó la ira del tirano fue la relación directa de Minerva Mirabal con Manolo Tavárez Justo, quien había fundado el Movimiento 14 de Junio, inspirado en la invasión que se había gestado en esa fecha del 1959, cuando un grupo de 214 expedicionarios, conformado por 157 dominicanos, 19 cubanos, 1 colombiano, 1 español, 2 norteamericanos y 6 puertorriqueños, partieron desde Cuba con la intención de tumbar a Trujillo.

En ese contexto el movimiento fue descubierto en 1960. El régimen lanzó entonces una oleada de arrestos y persecuciones que llenaron de sangre a República Dominicana. En ese escenario se produjo el asesinato de las hermanas Mirabal. El hecho removió las fibras más sensibles de los grupos sociales y de la comunidad internacional que pidió sanciones para el gobierno dominicano.

Grupos como la Iglesia, que había permanecido pasiva y colaboradora con la tiranía emitió una carta pastoral con fuertes críticas, que según pudo observarse, marcó un distanciamiento con Trujillo
 

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