Próxima recesión aseguran será la peor de EU

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Por Justin Lahart
ESTADOS UNIDOS,(Wall Street Journal).- sólo ha padecido dos recesiones en los últimos 25 años y ambas fueron cortas y leves. Hay buenas razones para temer que la recesión que se avecina, si es que llega, pueda ser peor.

El sector inmobiliario está en medio de su peor bajón desde los años 70. Eso ha provocado el desplome del mercado hipotecario y Las firmas financieras, que tratan de contener sus pérdidas, han dificultado la entrega de créditos, incluso a los prestatarios poco riesgosos.

La combinación de fuertes cargas de deuda, los altos precios de la energía y los alimentos y un mercado laboral que se debilita ha llevado a que los hogares estadounidenses se ajusten el cinturón. El gasto de los consumidores, que durante mucho tiempo ha sido un motor de la economía, se está tambaleando.

Este escenario presagia algo más grave que la recesión de 2001, que sólo duró ocho meses, afirma el economista de Merrill Lynch David Rosenberg. Durante ese bajón el Producto Interno Bruto declinó un suave 0,4%, pero el gasto de los consumidores no se contrajo durante ningún trimestre, sólo se desaceleró.

ZZZ

NUEVA YORK, (AFP) - La Bolsa de Nueva York caía este martes en la apertura, pese una fuerte reducción de tasas de la Reserva Federal para apaciguar los temores de recesión económica: el Dow Jones perdía 3,60% y el Nasdaq caía 5,01%.

Hacia las 14H35 GMT, el Dow Jones Industrial Average (DJIA) abandonaba 435,87 puntos, cayendo bajo la barra de los 12.000 puntos (11.663,43 unidades) y el índice Nasdaq de los valores tecnológicos, bajaba 117,12 puntos a 2.222,90 unidades.

 El índice ampliado Standard and Poor's 500 perdía 3,51% (-46,51 puntos) a 1.278,68.

 Decepcionadas por un plan de reactivación económica del que se conocen pocos detalles, presentado el viernes por el presidente George W. Bush, las bolsas asiáticas y europeas cayeron el lunes y el martes ante un movimiento de pánico, mientras que Wall Street permaneció cerrada el lunes por el feriado de Martin Luther King.

 Ante los temores de recesión económica, la Fed decidió una reducción urgente de su principal tasa, en 0,75 punto porcentual, a 3,50%, subrayando los crecientes riesgos que afectan al crecimiento económico y el contínuo deterioro de los mercados financieros.

ZZZ

La recesión de ocho meses que terminó a comienzos de 1991 podría ser una mejor guía. La economía se vio afectada por un bajón en el mercado inmobiliario y problemas de crédito. Entre su punto más alto y más bajo el PIB se contrajo 1,3% y el gasto de los consumidores decayó.

La crisis inmobiliaria actual es peor, afirma Rosenberg, y la consiguiente crisis financiera es mucho más severa que la de inicios de los años 90.

Los economistas Carmen Reinhart, de la Universidad de Maryland, y Kenneth Rogoff, de la Universidad de Harvard, concuerdan con este diagnóstico. Afirman que la actual crisis parece encaminada a ser al menos tan severa como los cinco mayores descalabros financieros que han afectado el mundo industrializado desde fines de la Segunda Guerra Mundial.

En un reciente artículo, ambos economistas sostienen que, si las experiencias pasadas sirven de guía, entonces la economía estadounidense está en problemas. "Si Estados Unidos no experimenta una desaceleración significativa y prolongada de su crecimiento, (el país) bien podrá considerarse con mucha suerte o incluso aún más 'especial' de lo que sugieren las teorías más optimistas", dice el documento.

El problema de no saber

Una razón por la que las grandes crisis causan tanto daño es que las instituciones financieras tienen dificultades para manejar y proyectar sus pérdidas, lo que las vuelve reacias a prestar dinero. La semana pasada, Citigroup Inc. y Merrill Lynch & Co. reportaron miles de millones de dólares en pérdidas, las que se suman a las multimillonarias pérdidas registradas en el segundo semestre de 2007. Citigroup dijo que está aplicando estándares más estrictos para sus tarjetas de crédito.

"Una parte del problema es el no saber", dice Carmen Reinhart. "Mientras más tiempo pase sin saber cuáles serán las pérdidas, más tiempo demorará encontrar una resolución". Japón fue el ejemplo más extremo, dice, ya que la incapacidad del país de juzgar de manera apropiada las pérdidas del colapso bursátil e inmobiliario de inicios de los 90 llevó a "una década perdida" en cuanto a crecimiento económico.

Una diferencia crucial entre EE.UU. y Japón es que la Reserva Federal está recortando las tasas de interés y parece dispuesta a realizar reducciones aún más profundas.

El Banco de Japón, en cambio, continuaba elevando las tasas un año después del estallido de la burbuja. Además, tanto el Congreso como la Casa Blanca han prometido un paquete de estímulo fiscal, mientras que el presidente de la Fed, Ben Bernanke, ha presionado a favor de un plan que ayudaría a impulsar el gasto este año.

Las empresas, al menos las que no pertenecen a la industria bancaria o de bienes raíces, también podrían contribuir a aliviar una recesión. Sus finanzas están mucho mejor ahora que en 2001 y aún disponen de un amplio acceso al crédito. Luego de apuntalar sus balances generales tras la crisis de 2001, las compañías estadounidenses fueron más lentas en contratar a nuevos empleados. Esto significa que no podrán realizar profundos recortes de puestos de trabajo, afirma el economista de Goldman Sachs Jan Hatzius.

Una víctima: el consumidor

Robert Gordon, economista de la Universidad Northwestern, en Illinois, y miembro de la Agencia de Investigación Económica (el órgano que suele determinar cuándo comienzan las recesiones, aunque normalmente mucho después de los hechos), tiene la esperanza de que el crecimiento internacional refuerce la economía estadounidense. Destaca que las exportaciones estadounidenses —que han crecido con rapidez y que representan una participación del PIB que es el doble a la de la construcción de viviendas— continuarán a un paso fuerte, aliviando el impacto del declive inmobiliario.

Aun así, piensa que se avecina una recesión y que los desafíos que enfrentarán los consumidores serán más severos que en las dos recesiones previas. Además de los problemas en el mercado de las viviendas e hipotecas, los mayores costos de los alimentos y la energía afectarán el presupuesto de los hogares.

"Si bien la energía ya no es una parte tan importante del presupuesto de los consumidores como lo fue en los años 70, y tampoco los alimentos, el apretón afectará el consumo de todo lo demás", afirma. "Creo que veremos una constante presión sobre las ventas minoristas ajustadas a la inflación".

Robert Barbera, un economista de la firma de servicios de corretaje Investment Technology Group Inc., con sede en Nueva York, concuerda: "Los consumidores formarán parte de esta recesión de una manera como no ocurrió en 2001".

Incluso si EE.UU. sólo enfrenta una recesión suave, las presiones sobre el gasto harán que la mayoría de los estadounidenses sientan que el bajón es peor que los dos anteriores.

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